sábado, 25 de enero de 2014

Texto del mercado

El Mercado Central, es tal y como dicen, la mejor representación de Costa Rica. Allí se encuentran los orígenes de nuestra cultura y del ser costarricense. Es importante destacar que cuando  hablamos del ser costarricense, no es el del día de hoy, sino aquel individuo clásico y muy bien conocido por todos: el campesino.   Al entrar ahí somos transportados a la vieja Costa Rica, la simple, la buena o al menos, así es como nos hacen verla.
 Podemos volver a ver al artesano a simple vista o a la típica cocinera regordeta y amable que hace sus comidas irresistibles para cualquiera que las prueba. Hay muchas identidades perdidas que solo se pueden encontrar ahí. Por lo tanto, es importante conservarlo y traspasarlo de generación a generación. Poco a poco se está perdiendo este patrimonio y no debe ser así. La población se está olvidando  de que tenemos nuestra propia historia y que alguna vez tuvimos nuestra propia cultura.
Cada vez nos desarrollamos más rápido, y podemos abrir puertas a nuevas tendencias mundiales. Costa Rica se está modernizando y eso es bueno. Pero gracias al orgullo que sentimos con este avance, hay personas que no quieren recordar que no siempre fue así. No siempre tuvimos computadoras y acceso a tanta información mundial, no siempre tuvimos videojuegos ni técnicas avanzadas de enseñanza o marcas de ropa conocidas en todo el mundo y muebles hechos por diseñadores. Muchos solo quieren avanzar y avanzar, pero olvidándose de quienes son y principalmente de donde vienen. Por esto mismo, me parece interesante esta pequeña excursión al mercado central. Me sorprendió ver que muchos del grupo jamás habían puesto un pie en él y algunos ni siquiera sabían cómo llegar.
En el Mercado Central se puede encontrar de todo, desde comida hasta mascotas. Se podían observar todo tipo de personas y sus diferentes reacciones. Había gente que pasaba cada uno de sus días allí, hasta extranjeros fascinados por la extraña atmosfera que ahí se encierra. No es extraño esperar que muchos se sorprendan de la cantidad de cosas que allí se venden. Además, alguna vez fue de los mercados más visitados e importantes de la capital y por lo tanto del país.

El Mercado Central es un legado que debemos conservar, son pocos los lugares que muestran la auténtica Costa Rica y sus costumbres. El día de hoy es normal querer visitar los centros más modernos con las tiendas más sofisticadas y eso está bien. Lo que definitivamente no es correcto es olvidarnos de un patrimonio como este e ignorar su existencia y su importancia. Todo buen costarricense, que ame su patria y sus orígenes, debería ir a visitarlo. Es un sitio de gran importancia que ayuda a muchas personas a subsistir y por lo tanto nosotros también deberíamos colaborar con esta causa. Este mercado es simplemente de gran importancia para el país y por lo tanto no debe ser dejado de lado.

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